La presidenta de la entidad Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, «Taty» Almeida, cuestionó al Gobierno argentino por negar algunas de las violaciones a los derechos humanos que causó la última dictadura cívico-militar (1976-1983).
«Tenemos que estar atentos y resistir a este Gobierno lamentable que tenemos, un Gobierno negacionista; pero nosotras, desde todo punto de vista, estamos demostrando que resistimos porque no nos han vencido», abogó la activista
Al aludir al Ejecutivo liderado por Javier Milei, que inició su mandato en diciembre de 2023, Almeida asumió que algo habrán hecho mal «para que lo votaran y de qué manera».
La titular de Madres de Plaza de Mayo admitió que la democracia actual es «insatisfactoria» ante una gestión que aprovecha el aniversario del golpe de Estado para difundir vídeos que ponen el foco en el accionar de las organizaciones guerrilleras y que niegan la cifra de 30.000 desaparecidos, una cifra consensuada durante los últimos 42 años de democracia con el sostén de las agrupaciones de derechos humanos.
«Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel y compañía niegan todo, y son muy amigos de los genocidas, pero yo les preguntaría si están de acuerdo en que sus amigos tiraron vivas en los vuelos de la muerte a nuestras tres queridas Madres (que fundaron la entidad: Azucena Villaflor, María Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga), a las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon, y vaya a saber a cuántos de nuestros hijos los tiraron al agua», remarcó.
Almeida, de 96 años, también esperaría que el Ejecutivo actual se pronunciara sobre si está de acuerdo o no «de que sus amiguitos se apropiaron de los bebés de las presas políticas, y que a ellas las asesinaron».
Ante la situación económica actual, «muchísimos se están arrepintiendo de haberlo votado dado cómo está el país, que lo esta dejando a la miseria, en todo sentido, y mientras viaja a cada rato a EEUU para estar con Donald Trump y chuparle las medias (adularlo)», refirió Almeida, cuyo nombre original es Lidia Stella Mercedes Miy Uranga.
A 42 años de que el país recuperase la democracia, la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora consideró que «ya no es la del (expresidente fallecido) Néstor Kirchner (2003-2007), que dijo sentirse hijo nuestro, de las Madres y las Abuelas».
«Para mí hubo un antes y un después de él: fue el primer presidente que tomó los derechos humanos como política de Estado, no de Gobierno», ponderó.
En 2003, Kirchner logró que el Congreso anulara las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que el primer presidente de la democracia, Raúl Alfonsín (1983–1989), «se vio obligado a dictar tras el juicio ejemplar que hizo», señaló Almeida, en referencia al fallo de 1985 que condenó a cinco de los nueve integrantes de las tres juntas militares que gobernaron entre 1976 y 1982.
A partir de entonces, «el Gobierno siguió con la misma dedicación, como siguió gobernando con Cristina (Fernández, 2007-2015), en pos de la memoria, verdad y justicia, a lo largo de diez años de tranquilidad en los que nadie frenó esa lucha», rememoró.
El llamado «pacto de silencio» entre los militares impide todavía saber qué sucedió con la mayoría de los cerca de 30.000 detenidos desaparecidos de la dictadura y con los 360 niños que fueron sustraídos de sus familias y permanecen al día de hoy con identidades falsas, mientras que otros 140 fueron recuperados durante estos años gracias a la labor de Abuelas de Plaza de Mayo. (Sputnik)







