En el marco del 14 de febrero, desde SanCor Salud proponen poner el foco en cómo los
vínculos afectivos influyen en el bienestar integral. “Solo el amor salvará al mundo”, decía el
artista ambulante Pedro Nutz, conocido por tocar el bandoneón en los vagones del tren
Mitre, en Buenos Aires. Más allá del romanticismo de la frase, cada vez más investigaciones
coinciden en que las relaciones significativas tienen un impacto real en nuestra salud. Y
aunque solemos asociar el amor al corazón, muchas de las emociones, decisiones y
sensaciones que experimentamos cuando nos enamoramos nacen en otro lugar: el cerebro.
Desde una mirada biológica, amar y recibir amor no es solo una experiencia emocional: es
también una necesidad para el cuerpo. La interacción humana, el contacto afectivo y la
construcción de vínculos cumplen un rol tan importante como alimentarse bien, hidratarse,
descansar o hacer actividad física. Somos seres sociales por naturaleza, y esa conexión
con otros influye directamente en cómo pensamos, sentimos y nos desarrollamos a lo largo
de la vida.
El corazón se lleva el crédito… pero el cerebro dirige la orquesta
Gran parte de los beneficios asociados al amor se originan en el cerebro, que produce y
libera distintas sustancias químicas cuando experimentamos atracción, cercanía y afecto.
En este proceso, el sistema límbico —una red de estructuras cerebrales vinculadas con las
emociones y la memoria— cumple un rol central, ya que regula las respuestas emocionales
y los comportamientos relacionados con el vínculo con otras personas.
Algunas investigaciones señalan la presencia de las llamadas “hormonas del amor”, un
conjunto de sustancias que influyen en cómo sentimos y nos conectamos:
Oxitocina: conocida como la hormona del apego, se libera con el contacto físico y fortalece
la confianza y la conexión emocional.
Vasopresina: asociada al compromiso y a la formación de vínculos duraderos.
Dopamina: vinculada al placer y la motivación, explica esa sensación de entusiasmo
característica del enamoramiento.
Testosterona y estrógeno: influyen en el deseo y la atracción física.
Noradrenalina: aumenta la energía y la atención, generando esa sensación de “alerta”
emocional.
Serotonina: ayuda a regular el estado de ánimo y aporta sensación de bienestar.
Este complejo equilibrio químico demuestra que el amor es mucho más que una experiencia
simbólica o cultural: también es un proceso biológico que impacta en nuestro organismo.
El amor es más fuerte
Más allá de la emoción del momento, construir vínculos afectivos saludables puede traer
múltiples beneficios para el bienestar general. Diversos estudios señalan que las personas
que mantienen relaciones significativas tienden a experimentar:
Reducción del estrés: la cercanía emocional ayuda a disminuir los niveles de cortisol, la
hormona asociada a la tensión.
Mejor calidad del sueño: sentirse acompañado puede favorecer el descanso y la
regulación emocional.
Fortalecimiento del sistema inmunológico: los vínculos positivos contribuyen a una
mayor respuesta frente a enfermedades.
Disminución de la percepción del dolor: el afecto y el apoyo social actúan como factores
protectores.
Menor riesgo de depresión: la conexión con otros aporta sentido de pertenencia y
contención emocional.
Mayor capacidad para resolver problemas: el acompañamiento emocional favorece la
claridad mental y la toma de decisiones.
Mejora de la función cognitiva: las relaciones sociales activas estimulan la memoria y la
atención.
Una vida más larga: distintos estudios vinculan los vínculos afectivos con una mayor
expectativa de vida.
En definitiva, el amor puede entenderse como una necesidad biológica tanto como
emocional. Así como otros mamíferos, los seres humanos evolucionamos para vivir en
comunidad y construir relaciones significativas. Y aunque el corazón suele quedarse con el
protagonismo cada 14 de febrero, el cerebro tiene mucho que ver en esa sensación que nos
impulsa a conectar, compartir y cuidarnos mutuamente.
Sobre Grupo SanCor Salud
Somos SanCor Salud, uno de los principales Grupos Empresarios de Medicina Prepaga, líder en calidad de servicio. Desde
nuestros inicios asumimos el compromiso de brindarle a la sociedad un servicio de salud diferencial que cuide a las familias
argentinas en los momentos más importantes de su vida. Nuestros más de 300 puntos de atención en todo el país y la red de
profesionales más grande, conformada por alrededor de 200.000 prestadores médico-asistenciales, hacen que más de
860.000 personas y más de 6.500 empresas clientes nos confíen lo más preciado: su salud y la de los suyos. Para estar cerca,
seguimos creciendo y brindando soluciones a través de diversos productos y coberturas enfocados en proteger el bienestar
integral de los diferentes segmentos de la población, individuos y empresas. Nuestros Planes de Salud contemplan desde
amplias prestaciones esenciales hasta una Línea Exclusive, con servicios premium para los más exigentes y nuestra Línea
Empresa enfocada en el segmento corporativo.







