(S.G) La fogata en Rada Tilly, tradición de la villa que comenzó a recuperarse el año pasado, fue nuevamente un espacio ganado y recuperado para el encuentro.
El sábado a la noche, la fogata volvió a concentrar por horas la atención, la alegria pero sobre todo la reflexión y el poder hipnótico y calmante que, desde que somos lo que somos como especie, las llamas y las posteriores brasas disparan en nuestra cabeza, esa que vive a mil por estos tiempos.
La actividad, organizada por la Dirección de Cultura, contó con la seguridad y asistencia de los bomberos, que no solo se ocuparon de encender el fuego y controlar las brasas, sino también de arrojar al fuego los deseos de los vecinos que, al quemarlos, esperan que los malos momentos del 2025 se vayan con el año.
La actividad, realizada en la bajada 13, volvió a reunir a una multitud, que se acercó al lugar sola, entre grupos de amigos y familia a disfrutar de ese momento sanador y colectivo.






