La historia de Ekatherina, la pequeña que se convirtió en un símbolo de la lucha por la vida y de la importancia de la donación de órganos, llegó a un triste final. Este domingo 29 de septiembre, tras más de tres años en lista de espera por un trasplante de corazón, la niña falleció rodeada de su familia.
La fecha de su partida no pasó inadvertida: coincidió con el Día Mundial del Corazón, jornada destinada a concientizar sobre las enfermedades cardiovasculares y la necesidad de la donación para salvar vidas.
El mensaje de despedida de su familia
A través de las redes sociales, los padres de Ekatherina comunicaron la dolorosa noticia con palabras cargadas de amor y simbolismo:
“Y no es casualidad que Eka haya elegido este día para trascender. 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón. Porque está en todos nuestros corazones, y porque su legado será amor, compasión y empatía”.
El mensaje finalizó con una frase desgarradora:
“Te amamos, hasta el fin del mundo y el comienzo de los cielos”.
Un legado que trasciende
La sonrisa y la valentía de Ekatherina marcaron a miles de personas que acompañaron su historia durante estos años. Su partida no solo deja un vacío inmenso, sino también una huella que invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la importancia de la donación de órganos como acto de amor que puede dar esperanza a otras familias.







