El presidente Javier Milei protagonizó un nuevo acto y hecho casi absurdo para un jefe de Estado, como fue participar como orador en la inauguración de la iglesia evengélica del controvertido pastor Ledesma.
En su discurso, Milei volvió a denostar al Estado al que lo asoció directamente con «el maligno».
El martes finalizan las facultades delegadas, que tanto daño le ocasionaron al país y a su gente.
Se ratificó la no realización del desfile del 9 de julio. ¿La excusa? un supuesto ahorro presupuestario. La verdadera razón es que el presidente no quiere compartir ni desfile ni tanque con su vicepresidenta Victoria Villarruel.
Todo esto y más en el informe diario del periodista Saúl Gherscovici:






