Lidia Oviedo, payamédica, compartió en «La Divina Mañana» su conmovedora experiencia al visitar a personas en su rol de payamédica en Comodoro RIvadavia. Destacó la importancia de brindar un poco de alegría y aliento a quienes atraviesan momentos difíciles.
«¿Cómo no le vamos a dar un mimo al alma que se coma una galletita, un budincito, una tortita fresca?», reflexionó Lidia. Su compromiso va más allá de las visitas regulares, extendiéndose a pequeños gestos cotidianos. «Todos recorremos Comodoro y vemos a mucha gente que lo hace invisible, que no quiere verlo, no se quiere contactar. Pero no hay excusa», enfatizó.
Para Lidia, el valor humano de un saludo amable en la calle no tiene precio. «Esas cosas son las que nos hacen crecer como personas», agregó. Su compromiso con la comunidad se refleja en acciones concretas, como llevar café, té y galletitas al hospital para aquellos que comienzan su jornada temprano sin haber desayunado.
El impacto de estos gestos simples pero significativos es profundo. Lidia recuerda cómo una idea compartida con una amiga voluntaria se convirtió en una tradición que continúa hasta hoy. «Con pequeñas acciones, hace cinco años, llevamos café y té al hospital», compartió. Este acto de generosidad, que comenzó como una iniciativa espontánea, ahora se replica en otras comunidades, demostrando el poder transformador de la compasión en acción.







