El avión venezolano-iraní retenido en Ezeiza por un año y ocho meses finalmente dejó Argentina y se trasladó a los Estados Unidos, luego de que el juez federal argentino, Federico Villena, aceptara la solicitud de decomiso realizada por el Tribunal para el Distrito de Columbia.
El gobierno venezolano, liderado por Nicolás Maduro, rechazó la decisión de entregar la aeronave, acusando a la Justicia argentina de someterse a los intereses de Estados Unidos. El canciller venezolano, Yván Gil, condenó la medida como «servil a intereses imperiales».
La aeronave, un Boeing 747-300, había llegado a Argentina en junio de 2022 y fue retenida debido a una solicitud de decomiso por parte de Estados Unidos, que investigaba posibles vínculos con el terrorismo internacional. El gobierno venezolano afirmó que la aeronave estaba dedicada al transporte de insumos de primera necesidad y que su posesión era legal y legítima.







