Un mazazo que obliga a reaccionar rápido

(S.G) El mundial, con la derrota de Argentina ante Arabia Saudita, empezó de manera inesperada para la selección de Scaloni, que hizo bastante para ganar el partido pero también se equivocó en jugadas claves, que inclinaron la balanza a favor de quienes llegaron como punto y se quedaron con una victoria histórica. Lo mejor para la selección fue el empate posterior, en el otro partido del grupo, entre México y Polonia.
El partido empezó de la mejor manera para Argentina ya que a los 7 minutos, con un penal de VAR, Messi puso el 1 a 0.

Todo parecía encaminarse al debut soñado, pero volvió a parecer el VAR (una y otra vez) para anular goles del propio capitán, y dos de Lautaro Martínez. Dos de los goles anulados fueron por el adelantamiento de parte del cuerpo de los jugadores, algo imposible de evitar, y que deja claro la necesidad revisar la aplicación del VAR (para el próximo mundial) y que ahora se utilice de la misma manera en todos los partidos y contra todos los rivales. Sin excepción.
El segundo tiempo fue una pesadilla porque la diferencia que estableció Argentina en el juego se desvaneció a los 3 minutos, cuando Al Shehri, luego de dejar a Cuti Romero dos veces en el camino, empató.
La sorpresa, que ya era total, fue absoluta cuando 6 minutos después, Al Dawsari metió un golazo.
Creer o reventar, como sucede en estos partidos raros, fueron los únicos remates de los árabes al arco del Dibu Martínez.
Scaloni realizó los cambios que se pedían casi a gritos, y así ingresaron Enzo Fernández, Julián Alvarez y Lisandro Martínez por Paredes, Papu Gómez y Romero. En la cancha quedó Rodrigo De Paul, una pieza siempre clave pero a quien -evidentemente- le pesó el debut mundialista. El mediocampista del Atlético Madrid recién comenzó a retomar su habitual juego unos minutos después de los cambios.

Argentina lo buscó por todos lados, con Di María como pieza clave en los desbordes, pero no hubo caso.Como también sucede en estos raros partidos el arquero rival, Mohammed Al Owais, atajó lo que no atajará en el resto de su vida.
La inesperada derrota, que nos retrotrae a la dura (por el resultado y los golpes sobre Maradona) del debut contra Camerún en Italia 90, obliga a la selección a ganar los dos próximos enfrentamientos (México y Polonia) para tener chances de jugar -como aquella selección de Bilardo- los 4 restantes.
Esto es lo que todos esperamos y esta selección, que hoy perdió el invicto de 36 partidos que cosechó durante dos años y medio , y su capitán se merecen.

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