Simulan el funcionamiento de armas de caza prehistórica

Personal científico del CONICET, entre ellos una investigadora del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH-CONICET) de Puerto Madryn, realizaron una novedosa experiencia de tiro al blanco con réplicas de armas de caza prehistóricas como las que usaban los pobladores de la Patagonia hace aproximadamente 4.000 años.

A principios de noviembre se llevaron a cabo experiencias de tiro al blanco con réplicas de armas de caza prehistóricas en el predio del CCT CONICET-CENPAT de Puerto Madryn, en el marco de un Proyecto de Investigación Científica y Tecnológica (PICT 2018-1816), dirigido en conjunto por el Dr. en arqueología Marcelo Cardillo del Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas (IMHICIHU-CONICET de Buenos Aires) y por la Dra. Judith Charlin, arqueóloga e investigadora independiente del IPCSH.

Para esta simulación, se replicaron las puntas líticas del Holoceno tardío (4200 años antes del presente) del sur de Santa Cruz (campo volcánico Pali Aike), conocidas como puntas Fell IV, con las mismas rocas (dacita) que las utilizadas en el pasado. En esta ocasión las puntas fueron enmangadas en dardos y lanzadas contra un costillar vacuno con propulsor o “atlatl”.

El objetivo general del proyecto experimental es evaluar las variaciones, en forma y tamaño, que sufren las puntas líticas a lo largo de su vida útil utilizando distintos sistemas de armas, como propulsor, dardo, y arco-flecha. Las puntas son realizadas por un tallador contratado a tal fin, que sigue los patrones constructivos conocidos a través de la evidencia brindada por la investigación arqueológica de restos de estos artefactos.

El fin último es poder generar indicadores que permitan identificar y discriminar los sistemas de armas utilizados en la prehistoria (los cuales en general no se conservan en el registro arqueológico debido a su naturaleza orgánica: madera, caña, plumas, y otros materiales) a partir de las características morfológicas, métricas y patrones de daño registrados en las puntas líticas experimentales. También se cuenta con el aporte de información brindada a partir del modelado computacional mediante escaneo 3D de las puntas, realizado por la ingeniera Ivana González Bagur, profesional de apoyo del IPCSH e integrante del proyecto.

Asimismo, quién forma parte del proyecto, y originalmente tallaba las puntas, es el investigador Eduardo Moreno del Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAUS-CONICET).

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