El Senado declaró de Interés Nacional el mural “El Regreso” de Malvinas

Realizado en el marco del proyecto Ciencia al Viento del CCT CONICET-CENPAT

Es por su aporte como herramienta de Malvinización constante a través de una actividad turística y educativa que combina ciencia y arte. La iniciativa potencia los circuitos turísticos urbanos y representa un aporte a la construcción de la memoria no sólo de Puerto Madryn y Chubut sino también de la Nación.

El pasado miércoles 27 de abril la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Honorable Senado de la Nación Argentina declaró de interés parlamentario, cultural, científico y turístico el mural “El Regreso” de Malvinas, por iniciativa del colectivo de veteranos de guerra de Puerto Madryn a través del senador Carlos Linares. Dicha obra fue realizada en el marco del proyecto “Ciencia al Viento – Paseo de Murales”, que lleva adelante el Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH) del Centro Nacional Patagónico (CCT CONICET-CENPAT) en la provincia del Chubut.

“El Regreso” fue inaugurado el 19 de junio de 2019 en homenaje a la vuelta de la guerra de los soldados de las Islas Malvinas el 19 de junio de 1982 a la ciudad de Puerto Madryn y se puede apreciar en el ingreso al Muelle Almirante Storni. Se llevó a cabo en un marco de investigación participativa y colaborativa junto al colectivo de veteranos de Malvinas y realizado por los artistas Martín Cofré, Tomás Gimbernat, Jorge Vásquez y Claudio Segundo.

“Ciencia al Viento – Paseo de Murales” es una iniciativa dirigida por el Dr. Diego Ricardo González Zevallos, investigador del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (CCT CONICET-CENPAT). Uno de los objetivos del proyecto es fusionar a la ciencia con el del arte para promover propuestas de comunicación de la ciencia que estén al servicio de la comunidad, y que agreguen valor tanto a los circuitos turísticos urbanos como a la construcción de la memoria.

El proyecto cuenta al momento con cuatro murales de acceso público y que apuestan a generar un recorrido integrado que armoniza con las actividades turísticas habituales de Puerto Madryn. A las actividades tradicionales como el turismo de sol y playa, las actividades náuticas y de buceo o los avistamientos de ballenas, delfines o colonias de pingüinos; se le suma la opción de realizar un turismo de conocimiento, de saberes que son propios de una comunidad y conforman su identidad. Para llevarlo adelante, el equipo de trabajo que conduce González Zevallos, está integrado por perfiles profesionales diversos como artistas, investigadoras/es, comunicadoras/es, diseñadoras/es, becarias/os de distintas carreras, técnicas/os especializadas/os en el montaje y mantenimiento de piezas de arte y documentalistas.

En el caso puntual del “El regreso”, su realización fue posible gracias al apoyo de la Administración Portuaria de Puerto Madryn (APPM), que construyó el muro en el ingreso al puerto – de 35×4 mts- y brindó el apoyo financiero para llevar a cabo los demás trabajos necesarios. Participaron también actores públicos y privados de la comunidad local, como la Cámara de Industria, Comercio, Producción y Turismo de Puerto Madryn (CAMAD), la Cooperativa Limitada de Provisión de Servicios Públicos y Vivienda (SERVICOOP) y la Municipalidad.

¿Qué nos cuenta “El Regreso” acerca de Malvinas?

La obra refleja los diversos estados y situaciones vividas durante los desembarcos producidos en Puerto Madryn, con soldados que volvían de la guerra y una comunidad que, cuando pudo, abrazó y cobijó a sus héroes.

El desembarco de los soldados argentinos que volvían al continente tras luchar en las islas se produjo en diversos puertos tanto nacionales como en Uruguay. El epicentro de los desembarcos fue la ciudad de Puerto Madryn, según fuentes oficiales, el 19 de junio de 1982 descendieron del buque inglés Canberra unas 4172 personas, y fue la única ocasión en la que los habitantes de la ciudad pudieron tener contacto con los soldados, luego de violar el operativo de seguridad impuesto por las autoridades militares.

Por estos motivos, el regreso del Canberra permitió que la comunidad recibiera con un abrazo a quienes descendían de la embarcación, que muchos de ellos puedan dar aviso y hacer una llamada telefónica a sus hogares y que la población demostrara su afecto y agradecimiento hacia los jóvenes que habían luchado por la soberanía argentina sobre las islas. Aquella jornada es recordada en la ciudad como “el día que Madryn se quedó sin pan”, y todo esto quedó materializado en el mural al que aquí se hace referencia (sitio web: https://paseodemurales.com.ar/el-regreso-de-malvinas/).

En los arribos posteriores al del Canberra, el gobierno militar reforzó la seguridad e impidió que la sociedad se acercara a los combatientes que retornaban al continente. Esto ocurrió los días 21 y 27 de junio, y el 14 de julio, con la llegada de los buques Norland, ARA Almirante Irizar y Saint Edmund respectivamente. Por esta razón, el mural también hace referencia al silencio con el que nuestros soldados se encontraron al descender de aquellos barcos.

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